Semanal

     

                                                                      

27/01/2010

  • Nuevo director general de CAI

 Luis Miguel Carrasco es la persona elegida por la Caja de Ahorros de la Inmaculada (CAI) para hacerse cargo de ésta en una etapa delicada para la entidad, debido a las dudas que aplica el SIP, ya que es ilegal e inconstitucional porque no cuenta con una ley que explique qué es ni cómo se aprueba.

Carrasco era socio director de Deloitte en Aragón, justamente la consultora externa que audita las cuentas de la Caja de la Inmaculada, y que ha propiciado que tanto por el comité de empresas como por los órganos de dirección. Pero resulta más que evidente que es sospechoso su nombramiento (miembro de la consultora que audita las cuentas), principalmente porque hubo innumerables entrevistas a candidatos con sobrada experiencia para ese puesto.

 En sus primeros días de director general ha dicho que su primera opción es seguir en solitario, matizándolo después con un se estudiará “de forma seria y rigurosa“, por lo que ya no está tan claro que sigan en solitario. Veremos si todo queda en agua de borrajas o, por el contrario, conservan su independencia.

  • Supresión del turno de noche en Opel

 Después de los líos que parecían solucionados al no vender GM a Magna una parte importante de Opel, otro revés sacude a la planta de Figueruelas, esta vez en el turno de noche, donde se verán afectados 1000 empleados, que se recolocarían en los turnos de mañana y tarde, pero existiría un excedente de empleados que conllevaría nuevas medidas negativas para solucionar este problema.

 Esta situación, previsiblemente a corto plazo, la justifica la dirección por la caída de la producción en el 2010 y para ahorrar costes. Además, por si esto no fuera poco, viene acompañado por el planteamiento de un nuevo expediente de regulación de empleo (ERE).

Habría que aportar nuevas ideas por la dirección de Opel en vez de echar a la calle a los empleados con la supresión del turno de noche (generarán un excedente en otros turnos). Una solución es reducir la jornada mientras duren las previsiones tan pesimistas de la empresa, conservando así su puesto de trabajo los empleados. El Gobierno de Aragón no se debe de quedar con los brazos cruzados ante estas perspectivas tan negativas.